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El Paraná mantendrá su tendencia bajante y advierten posible falta de agua potable

Organismos oficiales indicaron que habrá pocas lluvias durante el otoño y el descenso que se mantuvo durante el 2020 continuará. La situación podría aparejar interrupciones en el servicio.

Tras un efímero repunte de la creciente registrado en enero, el río Paraná mantendrá la tendencia bajante que comenzó en la segunda mitad del 2019. Especialistas en el área indicaron que la situación podría acarrear faltas en el suministro de agua potable y resaltaron el impacto ambiental sobre la fauna.
 
Desde hace aproximadamente 14 meses, el río Paraná se encuentra por debajo de los promedios normales y habituales. Recientes informes del Instituto Nacional del Agua (INA) pronosticaron una temporada negativa para el principal afluente de la región, que no se modificará por lo menos hasta el próximo otoño.
 
Los estudios realizados por el Instituto Correntino del Agua y del Ambiente (Icaa) prevén que para lo que resta de mayo y junio, el escenario de lluvias estará por debajo de lo normal para la porción argentina de la cuenca del Paraná, por lo que se estima que el nivel del río continuaría muy deprimido.
 
Por su parte, la Prefectura Naval Argentina registró durante todo el mes de abril un sostenido descenso de la altura del río Paraná. La marca de ayer al mediodía alcanzó 1,14 metro, una medición que confirma la bajante histórica.
 
El ingeniero en Recursos Hídricos y docente de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), Hugo Rohrmann, explicó que abril es el último mes de lo que se considera la temporada lluviosa que, en nuestra zona, comienza en octubre. “Si en el último mes ya estamos en aguas bajas, qué se puede esperar del otoño o invierno. En ese sentido, no son buenas las perspectivas”, se lamentó.
 
Además, sostuvo que si el río continúa con este ritmo de bajada, podrían registrarse interrupciones en el servicio de agua potable.
 
Al respecto, el ambientalista Luis Martínez comentó a El Litoral esa misma preocupación: “Si esto sigue empeorando la ciudad podría quedarse sin agua, por lo cual también se llama a una toma de consciencia y uso racional del líquido vital”.
 
Además, Martínez recordó que si bien el fenómeno no es nuevo, durante los últimos meses el río Paraná recuperó una parte de su caudal y eso hizo que las personas dejaran “de darle importancia a la situación”.
 
El ambientalista se refirió también al impacto sobre la fauna íctica, en riesgo por la situación hídrica. “Tenemos alrededor de 200 especies en el río y muchas de ellas se ven afectadas, especialmente en sus ciclos de reproducción”, indicó Martínez e hizo hincapié en que “durante todo el 2020 el río Paraná sufrió un saqueo descontrolado y desmedido de especies de peces”.
 
El sostenido descenso en la altura de las aguas del río también despertó alarmas por posibles complicaciones en cuanto a la navegación.
 
La bajante llegó a límites históricos en 2020, con niveles que no se registraban desde hace varias décadas.
 
La primera semana de abril se observó el retorno al descenso, comportamiento que prevalecerá. De esta manera, el promedio actual se encuentra casi dos metros por debajo del promedio de los últimos 25 años.

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