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Desbaratan una megabanda: tenían fusiles, ametralladoras y un cañón

Según el Ministerio de Seguridad de la Nación, es “histórico”. Mandaban los cargamentos a bandas narcocriminales de Brasil y Paraguay.   

Las armas llegaban en partes desde los Estados Unidos. Las municiones iban de Alemania a España, y de allí a Holanda. Luego, a la Argentina. En el país, una red comandada por un hombre que vive en Martínez ensamblaba el arsenal de guerra y, junto al armamento que les vendían los dueños de una ex fábrica de Córdoba, las enviaba a la ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero, para finalmente entrarlas a Brasil y nutrir a las organizaciones criminales Primer Comando de la Capital (PCC), de San Pablo, y el Comando Vermelho (CV), de Río de Janeiro.
 
“Está absolutamente desarticulada la banda que comercializaba las armas en países vecinos para organizaciones criminales muy complejas. En la primera etapa de la investigación, en noviembre del año pasado, encontramos el taller armero donde se hacía el montaje de los fusiles AR15 que venían del exterior”, le dijo a TN el juez en lo Penal y Económico N° 2, Pablo Yadarola.
 
 
 
La investigación comenzó en octubre del año pasado con un aviso del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., comúnmente llamado Homeland Security (HS), que alertó a la Aduana sobre el envío un cargamento en encomiendas con piezas de fusiles AR15.
 
Con los 52 allanamientos que se hicieron este miércoles en diversos puntos del país -más los del 2018-, se logró en total el secuestro de más de 2.578 armas y la detención de al menos 23 sospechosos, entre ellos el cabecilla de la organización local: cuando lo fueron a detener, se quiso esconder en un búnker que tenía en su casa de Pringles al 2500, en Martínez. La 'cueva' estaba disimulada detrás de un armario y tras una puerta blindada. En su interior, había un paraíso de armas.
 
Sólo este miércoles se secuestraron casi mil armas: desde fusiles y ametralladoras hasta un cañón y municiones antiaéreas capaces de derribar helicópteros y aviones.
 
Fue el 17 de octubre pasado que a los agentes de la Aduana les llegó el alerta de que iba a llegar un cargamento en encomiendas con piezas de fusiles AR15. Y, entonces, se le dio aviso al juez Yadarola. Allí se decidió que se hiciera la entrega, pero en forma controlada. “Cuando llegó la carga, en la Aduana de Ezeiza se sustituyeron las piezas por otras de similar peso para seguirles el rastro. Fue entonces que la Justicia ordenó los allanamientos que se tradujeron en las primeras detenciones”, explicaron las fuentes. No serían las únicas.
 
 
 
Luego, la Justicia le ordenó a la Aduana y a la Gendarmería que siguieran a cargo de las investigaciones y todo desembocó en los allanamientos de este miércoles. Fueron 52, todos en simultáneo, en la Ciudad de Buenos Aires, la zona norte del conurbano bonaerense, Bahía Blanca (arrestaron a un conocido odontólogo), Córdoba, Santiago del Estero, Santa Fe y Río Negro. Hallaron 935 armas, según indicaron fuentes oficiales. Y desde el Ministerio de Seguridad de la Nación calificaron lo incautado como “histórico”.
 
La propia ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, confirmó que también hubo procedimientos a cargo de Homeland Security en Florida, Estados Unidos, donde fueron detenidos los dos socios del cabecilla argentino y un brasileño. "Esto es un Ejército", aseguró luego del allanamiento realizado en Córdoba, adonde estuvo presente.
 
Para marcar la envergadura del caso, en la Argentina acompañó los allanamientos un fiscal de Miami, mientras la Policía Federal de Brasil continuaba con operativos en su país.
 
Cómo se abastecía la banda
 
La operatoria de la banda tenía tres patas. Desde los Estados Unidos se mandaban las piezas de las armas, que se ensamblaban en el país. “Otra parte del cargamento iba desde Alemania a España y, desde allí, a Holanda para luego llegar a la Argentina”, explicó Bullrich. Parte de los operativos que se hicieron el año pasado dieron con un buque portugués llamado “Palak” que traía el envío europeo, de allí el nombre del operativo.
 
Según las fuentes, las armas (desde fusiles Colt M4 calibre .5,56 a fusiles AK 47) llegaban desde EE.UU. a través de encomiendas. "Los cargadores, en cambio, eran comprados en Alemania, trasladados a España, que mediante encomiendas eran llevados a Holanda para ocultarse, finalmente, en contenedores que venían en barco a nuestro país", agregaron.
 
Pero a nivel local también se nutría a la banda con armamento. Según pudo saber Clarín, en la causa hay escuchas de los ex dueños de la empresa de fabricaciones militares “Tala” de Córdoba, que no tiene licencia para operar desde 2010, donde le ofrecen al líder de la banda municiones antiaéreas. "Habían diez mil y se las cobraba 150 dólares cada una, un total de US$ 1.500.000", describieron las fuentes. Ambos, padre e hijo, están detenidos.
 
 
 
“La fábrica de Córdoba estaba emplazada en un predio que estaba en litigio judicial y que las Fuerzas Armadas estaban pidiendo. Los dueños de esa empresa privada, padre e hijo, que en 2010 dejó de fabricar armas, comenzaron a querer vender armas, municiones y material explosivo al cabecilla de Martínez”, detalló la ministra de Seguridad.
 
El dato de color del megasecuestro ocurrió en el allanamiento en la casa del cabecilla de la banda, ubicada en Martínez, donde descubrieron un búnker secreto. La entrada la encontraron justo al lado del garaje, en el lavadero. La fachada estaba disimulada con un armario, pero cuando se abría, ahí estaba la puerta blindada que permitía el acceso a la 'cueva'. En el interior de ese búnker, que contaba con control de temperatura y humedad y no tenía ni dos metros de alto, había un arsenal en las paredes. También allí estaba el sospechoso escondido.
 
“Varios de los primeros detenidos se comunicaban desde la cárcel con el hombre que fue arrestado en Martínez y eso está en la causa, en el marco de las varias escuchas telefónicas que se hicieron”, explicó el secretario de Seguridad del Ministerio, Eugenio Burzaco.
 
Para el juez Yadarola, la banda local llevaba operando “entre 2 y 3 años”. Confirmó que se pudo descartar la hipótesis de que vendieran en el mercado interno. “Las armas se exportaban a organizaciones criminales complejas de otros países”, afirmó.
 
 
 
Cómo operaba la banda
 
El arsenal era traficado, principalmente, a Pedro Juan Caballero, una localidad paraguaya que está en la frontera con Brasil y es conocida como una de las más violentas de la región, donde se da una lucha de poder de organizaciones como el Primer Comando de la Capital y el Comando Vermelho.
 
Justamente, a esos dos comandos guerrilleros con vínculos narco se cree que abastecía de armas esta banda. Aunque no descartan otros contactos internacionales.
 
Las fuentes comentaron cómo era la mecánica para traficar el arsenal: "Una vez que las armas eran ensambladas, se mandaban a Brasil por una empresa de transportes de pasajeros de origen paraguaya". Los choferes eran cómplices. Ya en Paraguay, "eran trasladadas hasta la zona de Pedro Juan Caballero, donde eran ingresadas al territorio brasilero".
 
 
 
Entre lo secuestrado había "granadas, armas largas y cortas como, por ejemplo, fusiles FAL, fusiles Colt M4, ametralladoras Browning y un cañón marca Oerlicon; más de 30 mil municiones de diferentes calibres, 166.000 dólares, 800.000 pesos, pólvora, granadas, minas anti-tanques, visores nocturnos, documentación de empadronamiento de armas, partes de armamento y katanas", detallaron las fuentes.

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